viernes, 16 de enero de 2009

Cuando aviones y aves comparten vuelo


La nota es de la agencia EFE y se publica en El Mundo:


La caída de un avión de pasajeros al río Hudson, en Nueva York, tras chocar con una bandada de aves ha puesto nuevamente en el tapete la difícil convivencia entre el hombre y la naturaleza. Los riesgos que suponen las aves son especialmente importantes en las épocas migratorias de los ejemplares más grandes.
Los gestores de los aeropuertos internacionales han optado por muy difrentes soluciones para evitar los problemas derivados de esta difícil convivencia. En España, un entonces joven naturalista y cetrero llamado Félix Rodríguez de la Fuente, fue contratado a finales de los años 60 por la base norteamericana de Torrejón de Ardoz para volar sus halcones peregrinos en las inmediaciones de las pistas y evitar así las posibles colisiones.
Aquel novedoso proyecto fue bautizado como Baharí, por el nombre que recibe la raza española de ese tipo de halcones. Y obtuvo un gran éxito que le llevó a poner en marcha Baharí II en 1970 en el aeropuerto de Barajas (Madrid).
Este tipo de intervenciones resultaron más efectivas que aquellas técnicas que consistían en trampear a las aves y alejarlas de las pistas, ya que éstas volvían rápidamente. En el caso de aves migratorias la cetrería mostraba todavía mejores resultados, porque los depredadores evitaban que los bandos atravesaran áreas de alta densidad de aviones

No hay comentarios:

Publicar un comentario